jueves, 20 de octubre de 2022

El efecto de la comparación de pares en las decisiones terapéuticas de los médicos: Reflexiones a partir de un experimento de campo en Uruguay

El efecto de la comparación de pares en las decisiones terapéuticas de los médicos: Reflexiones a partir de un experimento de campo en Uruguay


Introducción

La influencia de pares en las conductas de los médicos a la hora de prescribir medicamentos y exámenes está ampliamente documentada en la literatura. Con el objetivo de reducir la indicación no necesaria de quetiapina (un antisicótico ampliamente usado en USA), un experimento que se basó en el envío de una carta a cada médico, detallando el uso relativo que hace de dicha droga respecto a sus pares, fue efectiva en reducir un 11,1% su indicación (Scarany et al, 2018). Por su parte, el porcentaje de niños que recibieron al menos una dosis de la vacuna para la influenza al visitar una unidad médica se multiplicó por 5, una vez que el personal de dicha unidad vio gráficos que exhibían una comparación de los ratios de vacunación entre unidades (Srinivasan et al, 2020). Finalmente, la cantidad de imágenes radiológicas en centros donde había una alta tasa de uso de ese mecanismo de diagnóstico se redujo un 20% al mostrar el uso que hacían colegas de otros centros (Halpern et al, 2021). Sea al actuar sobre tratamientos como al indicar técnicas diagnósticas, existe evidencia de que los médicos se ven influenciados por el comportamiento de sus pares.


La tendencia de las personas a seguir el comportamiento de otros se engloba en lo que se conoce como “normas sociales”. En la guía MINDSPACE para aplicar principios comportamentales, Dolan y coautores (2010) encuadran el concepto en la “tendencia que tenemos de hacer aquello que los que nos rodean ya están haciendo”. Estas normas sociales y culturales reflejan expectativas o reglas de comportamiento y su poder se apoya tanto en el carácter descriptivo como prescriptivo que tiene una norma. 


Mensajes resaltando el comportamiento de pares tienen el poder de hacernos cambiar, pero ¿será que el cambio provocado es en la dirección deseada? En un experimento publicado en 2006, un grupo de investigadores probaron el efecto de mensajes para disuadir el robo de madera fosilizada en el Parque Nacional del Bosque Petrificado de Arizona en EE. UU. Los mensajes trasmitían alternativamente información sobre normas descriptivas (los niveles de comportamiento de los demás) o sobre normas prescriptivas (niveles de desaprobación con respecto a dicho robo). Los resultados mostraron que la norma descriptiva incentivaba el robo (parece haber despertado el pensamiento de “si los demás lo hacen, ¿por qué yo no?”), mientras que los mensajes que apelaban a la norma prescriptiva resultaban eficaces para prevenirlo (Cialdini et al, 2006).


Existe por tanto suficiente evidencia de que no conseguimos permanecer neutros frente al comportamiento de nuestros pares. Sin embargo, corresponde preguntarnos si el cambio implica una mejora. Los mensajes de los experimentos citados ¿ayudaron a los médicos a corregir errores? o ¿los indujeron a cambios no convenientes desde el punto de vista terapéutico? La heterogeneidad de comportamientos no es suficiente para justificar una intervención.


Al diseñar intervenciones que busquen cambiar patrones de comportamiento de los médicos, es necesario entender la fuente de su heterogeneidad. Resulta evidente que la misma puede ser simplemente el resultado de los diferentes cuadros clínicos a los que se enfrentan los profesionales de la salud. No obstante, también podría ser el caso de que exista una “variación no deseada” en los tratamientos desde el punto de vista clínico. Corallo y coautores (2014) definen esa situación como “la variación de la práctica médica entre regiones o grupos que no se explica en función de la enfermedad, los factores de riesgo del paciente o sus preferencias”. Dicha variación en los patrones de práctica puede conducir a una sobreutilización de recursos, resultados terapéuticos no deseados o costos innecesarios.  

Las intervenciones comportamentales basadas en normas sociales como la comparación de pares tienen el potencial de influir significativamente en el comportamiento de las personas. Por su poder deben ser usadas con cautela y bajo la convicción de que el comportamiento a ser impulsado resulta en algo beneficioso para el individuo y su entorno.


Un estudio en Montevideo

En un reciente estudio hecho en Montevideo, fue analizado el comportamiento de los médicos a la hora de pedir exámenes de laboratorio. El estudio abarcó a médicos generales en policlínica durante el segundo trimestre de 2022. Un grupo de 113 médicos de un total de 412 practicantes fueron identificados como usuarios intensivos de los servicios de laboratorio. Estos médicos pedían un 50% más de exámenes por paciente que el resto de sus colegas. No fueron encontradas diferencias significativas en las características observables de los pacientes que atendieron y que pudieran explicar esta diferencia. 


¿Por qué los médicos generales que atienden en policlínica tienen tanta heterogeneidad a la hora de pedir exámenes de laboratorio? Como fue comentado, es altamente probable que parte de la heterogeneidad en conductas entre médicos se explique por las diferentes características clínicas de los paciente que atienden. Sin embargo, al poner foco en el proceso decisorio también se pueden elaborar otras hipótesis para explicarla. Los diferentes comportamientos podrían relacionarse con el nivel de confianza médico-paciente: a veces los médicos son “presionados” por los pacientes para obtener más certezas de su estado de salud aumentando la probabilidad de recurrir a herramientas diagnósticas adicionales. También podría ser el caso de que los médicos precisen de elementos objetivos probatorios que les eviten eventuales reclamos futuros. La práctica profesional de los médicos está altamente influenciada por aspectos relativos al vínculo establecido entre él y su paciente, situación que muchas veces resulta difícil de objetivar y comparar con colegas.


El foco del estudio fue las órdenes de laboratorio que cada médico realizó para pacientes de entre 40 y 59 años, aunque también se contó con información sobre la conducta de prescripción en pacientes más jóvenes (20 a 39 años) y más viejos (60 a 79 años). Al analizar los datos fue posible identificar que entre el grupo de médicos que pedían más órdenes de laboratorio, aproximadamente la mitad repetían ese padrón de conducta en todos los grupos etarios.


¿Los médicos generales que trabajan en policlínica en el contexto sanitario uruguayo y que tienen altas tasas de indicación de órdenes de laboratorio, modifican su comportamiento al recibir información sobre lo que hacen sus pares?


Intervención basada en normas sociales


Con el objetivo de responder esta pregunta se realizó un experimento controlado aleatorizado en el que fue enviado a un grupo de médicos un mensaje incluyendo una norma prescriptiva y una descriptiva. El mensaje informaba sobre la mediana de exámenes de laboratorio por paciente de los médicos e indicaba que el registro personal estaba por encima de ese valor sin especificar cuanto por encima. Adicionalmente se reafirmaba que el uso responsable de los servicios de laboratorio redunda en una mayor rapidez de servicio y en aumentos de eficacia y eficiencia. El mensaje estaba firmado por “el laboratorio”. La elección del firmante del mensaje fue discutida buscando aprovechar el efecto del mensajero y resaltar el carácter prescriptivo del mensaje. Los mensajes se vehiculizaron por el sistema de gestión de salud de los profesionales durante tres semanas.


El mensaje provocó una disminución de 34% (0,72SD) en la cantidad de exámenes pedidos por los médicos tratados contra el grupo de control, aunque el resultado no fue estadísticamente significativo (t(29)=1,897, p= 0,0563). También se detectó una reducción del número de pacientes a los que se les pidió al menos un examen de laboratorio, de la cantidad de exámenes por pacientes, y de la cantidad de exámenes únicos pedidos al laboratorio. Si bien la muestra total era de 113 médicos, no todos los médicos realizan órdenes de laboratorio todas las semanas por lo que era de esperar que la cantidad de observaciones fuera menor al total de la población intervenida.


El efecto del mensaje fue particularmente intenso en aquellos médicos que no tenían una conducta tan generalizada de pedir órdenes de laboratorio. Los médicos que acostumbran pedir más órdenes de laboratorio por paciente en todos los grupos etarios (20-39, 30-49 y 50-79) tuvo una reducción de 21% en la cantidad de órdenes a laboratorio (0,32SD t(14)= 0,6552, p= 0,5311), mientras que aquellos que no lo hacen de forma tan generalizada tuvo una reducción de 51% (1,91SD t(13)= 2,6551, p= 0,0030). Los resultados parecen indicar que el efecto es particularmente relevante en el grupo de médicos cuya preferencia por los exámenes de laboratorio es menos generalizado.


Discusión de los resultados y conclusiones


Los resultados sugieren que la comparación con pares tiene el potencial de corregir parcialmente una heterogeneidad no explicada por las diferencias entre pacientes. De hecho, la diferencia en el efecto detectada entre los médicos que indican más exámenes en todos los grupos etarios y aquellos que solamente lo hacen en algunos grupos sugiere que parte del efecto puede deberse a características idiosincráticas de los propios médicos. Aquellos médicos que tienen su comportamiento más arraigado y generalizado, resultan menos sensibles a la información sobre lo que hacen sus colegas que aquellos que lo hacen en forma más ocasional. Podría ser el caso de que estos médicos estén más convencidos de requerir mayores salvaguardas y que por tanto la decisión no obdezca a una distracción, descuido o automatismo.


El significativo efecto producido por el mensaje sobre un grupo de médicos habla particularmente de la característica del proceso decisorio y no tanto del poder del mensaje. Muchas veces nuestras decisiones quedan atrapadas por sesgos comportamentales que nos desvían sistemáticamente y hacen que nuestras decisiones queden consistentemente erradas. Pequeñas señales permiten liberar el proceso decisorio de esos sesgos, invitando al decisor a reflexionar sobre su comportamiento y potencialmente a corregir un desvío. El tamaño del efecto encontrado en este experimento habla más sobre la potencia del sesgo comportamental que sobre la potencia de la intervención. La intervención solamente tuvo éxito en remover una barrera e invitar a un profesional a reflexionar sobre su comportamiento.


Intervenciones comportamentales tienen el valor potencial de ayudar a corregir errores sin limitar la libertad de elección de los decisores. Sin embargo, esta actividad no está exenta de riesgos que deben ser atendidos al momento de diseñar la intervención y a posteriori. En un reciente artículo Reiff y coautores (2022) reportan una intervención en que este tipo de mensajes no mejoró significativamente el desempeño de la atención preventiva de los médicos, y disminuyó significativamente la satisfacción laboral aumentando el agotamiento de los profesionales. Los autores sostienen que intervenciones basadas en comportamiento de pares deben realizarse junto con capacitación a los líderes institucionales sobre cómo apoyar a los médicos y de esta forma mitigar sus efectos negativos.




Las ciencias comportamentales han crecido bajo el mantra de lo que Richard Thaler resume como “nudge for good”. Para los practicantes, diagnosticar e identificar situaciones en las que el proceso decisorio corre el riesgo de haber sido atrapado por automatismos que lo deterioran, debe ser el primer paso a la hora de una intervención: el comportamiento a ser impulsado debe estar alineado con lo que el sujeto a ser nudgeado desea. La aplicación de técnicas que activen mecanismos comportamentales solamente debe realizarse frente a evidencia de una “variación no deseada” y con el objetivo de mejorar las decisiones ayudando a las personas a obtener los resultados que desean.



Referencias



Cialdini, R. B., Demaine, L. J., Sagarin, B. J., Barrett, D. W., Rhoads, K., & Winter, P. L. (2006). Managing social norms for persuasive impact. Social influence, 1(1), 3-15.


Corallo, A. N., Croxford, R., Goodman, D. C., Bryan, E. L., Srivastava, D., & Stukel, T. A. (2014). A systematic review of medical practice variation in OECD countries. Health Policy, 114(1), 5-14.


Dolan, P., Hallsworth, M., Halpern, D., King, D., & Vlaev, I. (2010). MINDSPACE: influencing behaviour for public policy.


Halpern, D. J., Clark-Randall, A., Woodall, J., Anderson, J., & Shah, K. (2021). Reducing imaging utilization in primary care through implementation of a peer comparison dashboard. Journal of general internal medicine, 36(1), 108-113.


Reiff, J. S., Zhang, J. C., Gallus, J., Dai, H., Pedley, N. M., Vangala, S., ... & Croymans, D. M. (2022). When peer comparison information harms physician well-being. Proceedings of the National Academy of Sciences, 119(29), e2121730119.


Sacarny, A., Barnett, M. L., Le, J., Tetkoski, F., Yokum, D., & Agrawal, S. (2018). Effect of peer comparison letters for high-volume primary care prescribers of quetiapine in older and disabled adults: a randomized clinical trial. JAMA psychiatry, 75(10), 1003-1011.


Srinivasan, M., Huntman, J., Nelson, M., & Mathew, S. (2020). Use of peer comparison, provider education, and electronic medical record triggers to increase influenza vaccination rates in hospitalized children. Hospital Pediatrics, 10(1), 76-83.


 

miércoles, 13 de abril de 2022

Cursillo de Finanzas Comportamentales - Valuación de activos

Bienvenidos a las sesiones web de Finanzas comportamentales, valuación de activos.

Las sesiones se estructuran en clases de aproximadamente 80 minutos dividias en secciones de entre 10 y 20 minutos.

En este módulo el foco está en la valuación de los activos bursátiles y las sesiones se estructuran siguiendo el trabajo Barberis, N. (2018). Psychology-based models of asset prices and trading volume. In Handbook of behavioral economics: applications and foundations 1 (Vol. 1, pp. 79-175). North-Holland.

Sesión I: Decisiones en finanzas y hechos estilizados

Introducción (17:42)
  • En este video se introduce el módulo, se presenta la teoría tradicional del agente inversor que actualiza sus creencias y es averso al riesgo, y se sientan las bases de las extensiones hechas en los 90 sobre el modelo "racional".



Decisiones (09:38)
  • En este video se resumen los principales aportes desde la economía comportamental a la toma de decisiones de los agentes incorporando insights de la psicología.



Hechos estilizados - Tres "anomalías" (11:35)
  • En este video se presentan tres "anomalías" que no pueden ser completamente explicadas por el modelo tradicional: predictibilidad de movimientos de los precios, excesiva volatilidad, y alta prima de riesgo. 



Hechos estilizados - El valor de los activos y las Burbujas (14:59)
  • En este video se presentan regularidades en el movimiento de las cotizaciones de los títulos en la bolsa que dan lugar al "trading por technicals" y se discuten las características de las burbujas.




El riesgo y los seguros (15:21)

  • En el último video de esta primera sesión se discute sobre los límites del arbitraje y se presentan las principales líneas de desarrollo en la literatura para entender las anomalías discutidas a lo largo de la sesión.



Thoughts on BS, Education and Welfare

 Behavioral Science and Education


Students face the toughest kind of decisions while in school: sacrifice leisure today to benefit from an investment in knowledge that may bring good things in the future. Does it make sense for a kid to patiently wait for a teacher to finish explaining something to a classmate that she already understood and can easily be found in a three-minute video on Youtube? Choices that involve outcomes in different time frames are hard due to our anxiety and the kind of ideas we hold about the future. 

As decision makers we do not have different tooling for hard and consequential decisions than for daily and seemingly less important ones, so tough decisions are good candidates for mistakes. Although we can recognize when a choice may have a lasting impact in our lives, many times we cannot assure better quality of reasoning in those moments. Our automatic way of deciding is always ready to push us to swiftly arrive at a “final decision” even when waiting and re-thinking may be a better alternative. Hard decisions are exhausting, and we usually experience a need to “get rid” of them. Children and adolescents may experience that feeling when choosing between leisure and studying: “I know that I am supposed to be preparing for that test, but for how long should I study to pass it?”. That is not a trivial decision and present bias, overconfidence, social norms, or loss aversion provide a shortcut for the “final decision” at the cost of a bias for less time studying.

As parents or educators, we must help children to choose wisely, and choice architecture offers a valid set of tools for that. Richard Thaler and Cass Sunstein (2021) in their “final” version of their groundbreaking book Nudge, offer a compelling argument in favor of these kind of interventions. They propose that we can be simultaneously paternalistic by looking for an improvement in the quality of others´ decisions, and libertarian as we preserve their freedom of choice in doing so.

Although teachers are supposed to aim for discipline in their classes and use incentives to guide their students, a libertarian paternalistic approach can bring more tools to the table. An example of this can be found in a work by Steven Levitt and colleagues (Levitt, S., List, J., Neckermann, S., and Sadoff, S., 2016). They describe how non-monetary incentives (a medal) can boost performance in a test as long as students get it immediately. The very same incentive loses its power when it is delayed some weeks. Present bias is partly responsible for that augmented anxiety, and teachers can take advantage of it by choosing smart choice architectures when grading.

Teachers and parents may also benefit from nudging in their own choices regarding education of the children. Teachers may gain influence by seeing themselves as choice architects of the decision context of their students. By acknowledging that children as decision makers do also have a dual system process, they may find new ways to improve their academic outcomes. In a similar way, parents can build context that guides their children along the healthy decision-making path. But it is not only children’s decisions that can be improved with nudging. Parents and teachers may also benefit from them. In a recent paper Philip Oreopulos (2020) builds a case in favor of nudging parents and teachers to improve student academic success.

However, before labeling a young student choosing another round on her favorite videogame instead of studying as an error that can be prevented with smart, we should acknowledge that it is not that easy to properly assess what is in fact an error. “Education prepares you to face the challenges of life and brings out the very best version of yourself”, one way or another almost every parent and teacher delivers this kind of message to their children. However, we should be careful with what we promise. Who will assess which is the “very best version of yourself”? A future self, looking at all the possible outcomes should be the only one able to judge such matters. But even if we have the time machine to ask them, those future selves are different after having effectively taken today decisions. As adults “nudging” in the direction of one specific decision, this means we are choosing one of those versions. That is a huge responsibility and should not be taken without hard questioning of the opinion of those children’s “future selves”. 

Although as adults we are right in acting in a paternalistic way when looking at children’s decisions regarding education, our views may gain some perspective if we give more room to reflect on welfare during school and the years following graduation.  In recent years welfare literature brought us instruments that help in bringing visibility to happiness and its determinants. Welfare is a complex construct but igniting the conversation with the aid of academic research and data coming from applied instruments, gives us the possibility to better understand how to improve our understanding about which are the best decisions for each student and how to help them achieve them.  

I firmly believe that Behavioral Economics, and in general the Behavioral Science field, can be a way to bring new ideas to the table and encourage teachers to find local solutions by keeping the ultimate purpose of education in focus: the student and their needs.


References

Levitt, S. D., List, J. A., Neckermann, S., & Sadoff, S. (2016). The behavioralist goes to school: Leveraging behavioral economics to improve educational performance. American Economic Journal: Economic Policy, 8(4), 183-219.

Oreopoulos, P. (2020). Promises and limitations of nudging in education.

Thaler, R. H., & Sunstein, C. R. (2021). Nudge. Yale University Press.


lunes, 4 de abril de 2022

Video presentación de Aprendizaje Visible de John Hattie

 Bienvenidos a la sesión de presentación del trabajo de John Hattie sobre Aprendizaje visible.

La sesión se estructura en aproximadamente 80 minutos dividida en secciones de entre 10 y 20 minutos.


Introducción: Aprendizaje visible: un meta-estudio sobre lo que funciona en educación (10:49)

  • En este video se introduce el trabajo de John Hattie, su inspiración y las principales críticas al mismo.



El tamaño de un efecto (14:53)
  • En este video se presenta el concepto de tamaño de efecto (d de Cohen) y el criterio usado por Hattie y sus coautores para agrupar los factores que influencian el desempeño académico.



Factores: el Estudiante y el Hogar (13:57)
  • En este video se presentan los factores asociados a las características de los estudiantes y al hogar. Los estudiantes entran al salón de clase cargando un conjunto de antecedentes, atributos y características que tienen resultados claros sobre su desempeño académico. Por su parte, las dinámicas internas en el hogar, las expectativas de los padres y su involucramiento tienen un papel relevante en el desempeño de los estudiantes.



Factores: la Escuela, la Clase y la Curricula (14:12)
  • En este video se discuten los factores relacionados con la Escuela, la Clase y la Curricula. Si bien la Escuela y la Clase son presentadas originalmente como un dominio único, las influencias se dividen entre las que se destacan en el aula y las que hacen a la organización de la escuela. En el factor Curricula se resumen los numerosos estudios sobre programas especiales para la enseñanza de matemática, lectura, drama, artes y lenguas.




Factores: el Profesor, y las formas de enseñar y aprender (15:20)

  • En el último video revisando los factores se resumen los aspectos relacionados con los profesores y las formas de enseñar y aprender. Si bien es correcto afirmar que el profesor hace la diferencia, vale destacar que es particularmente el buen profesor quien hacer la diferencia más positiva. Finalmente en cuanto al último grupo de factores, las formas de enseñar y aprender se sintetizan los resultados de 33 mil estudios y que involucran a más de 6 millones de estudiantes. Los factores revisados son: Estrategias de aprendizaje, Estrategias de enseñanza, y Tecnología, escuela y estrategias fuera de la escuela.




Factores: Dos destaques y Takeaways (09:39)

  • En el último video de esta sesión se presenta con más detalle dos conceptos de alto impacto en las trayectorias de los estudiantes: la eficacia colectiva de los docentes y los feedback.






jueves, 24 de marzo de 2022

Cursillo Finanzas Comportamentales - Familias

Bienvenidos a las sesiones web de Finanzas comportamentales. 

Las sesiones se estructuran en clases de aproximadamente 80 minutos dividias en secciones de entre 10 y 30 minutos.

En este primer módulo el foco está en las decisiones de las familias y las sesiones se estructuran siguiendo el trabajo Beshears, J., Choi, J. J., Laibson, D., & Madrian, B. C. (2018). Behavioral household finance. In Handbook of Behavioral Economics: Applications and Foundations 1 (Vol. 1, pp. 177-276). North-Holland.

Sesión I: Decisiones de dinero en las familias, teoría y práctica. Hechos estilizados

Como deciden los hogares: La teoría (10:29)
  • En este video se introduce el curso y se presenta la teoría tradicional del consumidor racional a partir de la hipótesis de ciclo de vida para explicar el gasto (Modigliani) y del ingreso permanente (Friedman)




El consumo y el ahorro (24:44)
  • En este video se resumen los principales comportamientos observados que la teoría tradicional tiene dificultades para explicar y se ofrecen posibles explicaciones para los mismos.




Pedir prestado y A la hora de pagar (19:35)
  • En este video se presentan los comportamientos habituales a la hora de pedir prestado pasando por el uso de las tarjetas de crédito, los préstamos en efectivo y las hipotecas. También se aborda el comportamiento de los agentes a la hora de pagar.



Las inversiones (20:11)
  • En este video se discuten comportamientos difíciles de conciliar con los de un inversión racional como ser la baja participación de las familias en la bolsa, la sub-diversificación, el comportamiento sub-óptimo en el trading y la relativamente baja preferencia de los fondos mutuos como opción.


El riesgo y los seguros (16:07)

  • En el último video de esta primera sesión se discute sobre la decisión de los hogares en relación al riesgo presentando algunos comportamientos llamativos en relación a los seguros de vida, de propiedad y la coexistencia de los mismos con la preferencia por los juegos de azar. También se presentan las conclusiones de la primer sesión.