domingo, 13 de marzo de 2016

Economía comportamental y medios: la supervivencia del más apto

Economía comportamental y medios: la supervivencia del más apto

La supervivencia del más apto.
Dramáticamente expone la fragilidad de nuestro presente.
No postula la supervivencia del más justo, ni la supervivencia del más alto y buenmozo. Ni siquiera la supervivencia del más atento y sagaz.
Solamente la del más apto.

Los medios tradicionales viven su propia sucesión de fenómenos de El niño y La niña que traen eventos conocidos pero de proporciones épicas. Cord cutting, tv online, dificultad de retener a los más jóvenes, fragmentación de audiencias, acelerada obsolescencia tecnológica, productiva y hasta de regulación. Casi, casi las 7 plagas.

Evidentemente la TV, la radio, los diarios y las empresas de tv por abonados están presas de algunos problemas de aptitudes.
La economía comportamental, al profundizar sobre como las personas tomamos decisiones, puede aportar una nueva luz al intentar lidiar con estos problemas ya conocidos.


Como Daniel Kahneman elocuentemente expuso en Think fast and slow, cuando tomamos decisiones, los humanos hacemos entrar en juego dos sistemas: uno rápido intuitivo y automático, y otro lento, escéptico y racional. Las heurísticas a las que apela nuestro sistema decisorio nos ahorran tiempo y nos facilitan la vida.
Si cuando alguien nos presenta diferentes alternativas, simultáneamente nos sugiere cual es la que más nos conviene, sentimos una marcada inclinación a aceptar el consejo. El mundo se convierte en un lugar más sencillo cuando alguien nos guía, "es tan fácil que ni tengo que pensar!".

Parece el paraíso de todo vendedor. Y por cierto que los vendedores están intentando traernos su paraíso a la tierra.
Cada vez que quien ofrece un producto o servicio facilita nuestras opciones, alimenta los automatismos cableados en nuestra mente. Conocer y gestionar esas heurísticas pasa a ser una prioridad.


Algunos de estos sesgos comportamentales tienen un peso extraordinario en el consumo de entretenimiento ofrecido por los medios tradicionales.
Empecemos por la televisión por abonados. Los cableoperadores han tenido una práctica recurrente de ofertar más y más alternativas de contenidos, hasta el punto en que los suscriptores enfrentan más opciones de las que pueden procesar.
En situaciones de sobrecarga de opciones, donde nuestro lado racional ya directamente no consigue computar el beneficio esperado de cada combinación, nuestro cerebro pide ayuda al pensamiento rápido, y las heurísticas toman control.

Ante la sobrecarga de opciones, los comportamientos polares ganan probabilidad. Algunos consumidores corren a llevar todo y otros a llevar lo mínimo. Pero también son más susceptibles a confiar en la "sabiduría de las multitudes" y a aceptar los "top 20".
La arquitectura de como son presentadas las opciones de paquetes gana protagonismo. Las ofertas de la tv por abonados ya no deben presentar los negocios más atractivos, sino que deben integrar señuelos estratégicamente diseñados para alimentar el “dominio asimétrico” de unas opciones sobre otras.


Otro ejemplo interesante de nudge comportamental lo presentó recientemente Mediaset en España con la trasmisión simultánea de “Ocho apellidos vascos” en sus dos señales de aire: Telecinco y Cuatro. En un período en que la televisión abierta enfrenta una erosión sistemática de sus audiencias, la divertida película española capturó la atención de 8,3 millones de espectadores, 2,9 en Cuatro y 5,4 en Telecinco. Fue el evento televisivo más visto en los últimos 20 años.
En televisión abierta es difícil tener evidencia empírica suficiente como para concluir en forma contundente sobre la conducta de los televidentes. Sin embargo, parece razonable suponer que la exhibición simultánea en dos cadenas agregó audiencia a partir de lidiar con un sesgo comportamental conocido, el peso de las opciones por defecto. La emisión en dos canales arrastró audiencias propias. Las opciones por defecto combatiendo la fragmentación de audiencias.


Otro sesgo comportamental interesante en el consumo de productos de entretenimiento es el del costo hundido.
Un ejemplo preferido de los economistas comportamentales cuando buscan evidencias sobre conductas alejadas del marco de la racionalidad, es el de los clubes de gimnasia. En general sería mucho más conveniente para nosotros pagar por vez que usamos el gimnasio a pagar una mensualidad. Sin embargo, al momento de contratar la mensualidad estamos envueltos en un optimismo sobre nuestra disciplina y anticipamos mayor uso del que realmente haremos. El fenómeno se conoce como sesgo de costo hundido, después de pagar la mensualidad, el dinero ya se fue… ahora puedo hacer lo que realmente quiero y quedarme un rato más en el sillón del living. El vínculo entre consumo y pago pierde fuerza.
La industria editorial sabe de eso, y por eso tiene ofertas que por momentos parecen descabelladas. La histórica revista Wired ofrece planes de suscripción de 5 dólares por 6 ejemplares, 20 dólares por 12, y 30 dólares por 24 que representan US$ 0,8, US$ 1,7, y US$ 1,3 por ejemplar respectivamente. El precio de tapa por un ejemplar es de 12 dólares. Esto es, por una suscripción se llega a ofrecer un 93% de descuento! Evidentemente no es negocio vender un ejemplar. Una poderosa mezcla de opciones por defecto y costo hundido.
En la televisión por abonados, el éxito de modelos de “subscription-video-on-demand” frente a alternativas de “pay-per-view” es otra demostración del aprovechamiento de ese sesgo comportamental.



Una compañía de medios intentaba promocionar el consumo de sus paquetes digitales regalando un monto fijo de contenidos Premium. En un determinado momento, la promoción se agotaba y daba lugar a una invitación a comprar acceso adicional. Cuando esa oferta era hecha en la mañana en medio de niños yendo a la escuela, y un montón de actividades que deben ser ordenadas, los clientes la rechazaban. Sin embargo, cuando llegaba en la tarde y la mente de los clientes ya no estaba en el torbellino de terminar las tareas, simplemente la conversión de esa promoción en ventas se disparó.
El negocio propuesto era exactamente el mismo, el momento de la pregunta totalmente diferente.


Son tiempos revueltos y difíciles para los medios tradicionales.
Las decisiones del público con respecto a sus opciones de entretenimiento parecen atrapadas por nuestro sistema rápido.
La Economía comportamental nos revela automatismos de los que la industria del entretenimiento, como tantas otras, ya tenía su registro.
También nos ofrece algunas recetas para operar sobre ellos.




En “Beyond Nudges: Tools of a choice architecture” un grupo de académicos americanos y europeos presentan un resumen de herramientas de “arquitectura de decisión” que están disponibles a la hora de desplegar artefactos que se integren en la presentación de alternativas para las personas.
El documento puede ser accedido en el siguiente link: http://www.anderson.ucla.edu/faculty/suzanne.shu/ML%20choice%20architecture.pdf




Economia comportamental e meios: a sobrevivência do mais apto

A sobrevivência do mais apto.
Dramaticamente expõe as fragilidades do nosso presente.
Não postula a sobrevivência do mais justo, nem a sobrevivência do mais alto e bonito.
Nem sequer a sobrevivência do mais atento e sagaz.
Somente a do mais apto.

Os meios de comunicação tradicionais vivem sua própria sucessão de fenómenos do niño e a niña que trazem eventos já conhecidos porem de proporções épicas. Cord cutting, tv online, dificuldade para reter aos mais jovens, fragmentação das audiências, acelerada obsolescência tecnológica, produtiva e até de regulação. Quase as 7 pragas

Sem dúvida a TV, a radio, os jornais e as empresas de tv por assinatura estão presas de alguns problemas de aptidões.
A Economia comportamental, tendo aprofundado na forma na qual as pessoas tomamos decisões, pode nos dar uma nova luz na analise desses problemas já conhecidos.


Como Daniel Kahneman tem exposto eloquentemente em Think fast and slow, quando tomamos decisões, os homens fazemos entrar no jogo dois sistemas: um rápido, intuitivo e automático, e um outro lento, cético e racional. As heurísticas que usa nosso sistema decisório poupam tempo e fazem mais fácil nossa vida.
Se quando alguém apresenta para nós várias alternativas, no mesmo momento sugere qual é a melhor, vamos ter uma forte predisposição a aceitar o conselho.
O mundo passa a ser um lugar mais simples quando temos a guia de alguém, “é tão simples que nem tenho que pensar!”.

Parece o paraíso para qualquer vendedor. E os vendedores estão tentando trazer para nós o paraíso a terra.
Cada vez que quem oferece um produto ou serviço faz mais fácil as opções para nós, alimenta os automatismos integrados na nossa mente. Conhecer e gerir as heruísticas passa a ser uma prioridade.


Alguns desses vieses comportamentais tem um peso extraordinário no consumo de entretenimento oferecido pelos meios de comunicação tradicionais.
Comecemos pela televisão por assinatura. Os operadores de tv a cabo tem usado de forma recorrente a prática de adicionar mais e mais alternativas de conteúdos, até o ponto no qual os assinantes tem mais opções das que podem mesmo processar.
Nas situações de sobrecarga de opções, onde nosso lado racional já simplesmente não consegue computar o beneficio esperado de cada pacote, o nosso cérebro pede ajuda ao pensamento rápido, e as heurísticas pegam o controle.


Na sobrecarga de opções, a presença de comportamentos polares aumenta a sua probabilidade. Alguns consumidores vão até o extremo de levar tudo, alguns outros levam o mínimo. Mas também são mais suscetíveis a confiar na “sabedoria das multidões” e aceitar os “top 20”.
A arquitetura de como são apresentadas as opções de pacotes ganha protagonismo. As propostas da TV por abonados já não devem apresentas os melhores negócios, mas também devem inserir “iscas” estrategicamente desenhadas para alimentar a “dominância assimétrica” de umas opções sobre as outras.


Um outro exemplo interessante de nudge comportamental foi apresentado há pouco por Mediaset na Espanha na emissão simultânea de “Ocho apelidos vascos” nas suas duas estações de ar: Telecinco e Cuatro. Num período no que a televisão aberta fica confrontada com a perda sistemática de audiências, o divertido filme espanhol conquistou a atenção de 8,3 milhñoes de televidentes, 2,9 na Cuatro e 5,4 no Telecinco. Foi o evento televisivo mais assistido nos últimos 20 anos.
Na televisão aberta, é difícil ter evidência empírica suficiente como para concluir em forma clara sobre a conduta dos telespectadores. Mesmo assim, parece razoável supor que a exibição simultânea nos dois canais adicionou audiência a partir de lidar com um viés comportamental conhecido, o peso das opções por defeito. A transmissão nos dois canais trouxe público próprio. As opções por defeito lutando contra a fragmentação de audiências.

Um outro viés comportamental interessante no consumo de produtos de entretenimento é o do custo afundado (“sunk costs”).
Um exemplo preferido dos economistas comportamentais quando procuram evidências sobre práticas longe do marco da racionalidade, é o das academias de ginástica. Em geral seria muito melhor para nós pagar cada vez que usamos a academia que pagar por mês. Porém, no momento de contratar a mensalidade ficamos presos de um otimismo sobre a nossa disciplina e antecipamos maior uso do que realmente faremos. O fenómeno é conhecido como o viés de custo afundado, após pagar a mensalidade, o dinheiro foi embora... agora e posso fazer o que realmente gosto e ficar um tempinho a mais no sofá da sala. O vínculo entre o consumo e o pagamento perde força.
A indústria editorial sabe disso, e por isso tem ofertas que as vezes podem parecer sem sentido. A histórica revisa Wired tem planos de subscrição de 5 dólares por 6 exemplares, 20 dólares por 12, e 30 dólares por 24 que são US$ 0,8, US$ 1,7, e US$ 1,3 por fascículo. O preço de capa por um exemplar é 12 dólares. Isso é, por uma assinatura oferecem até 93% de desconto! Evidentemente não é negócio vender uma revista só. Uma poderosa mistura de opções por defeito e custo afundado.
Na televisão por assinatura, o sucesso de modelos de “subscription-video-on-demand” frente a alternativas de “pay-per-view” é uma outra demonstração de aproveitamento de este viés comportamental.


Uma companhia de meios de comunicação tentava promover o consumo dos seus pacotes digitais presenteando uma quantidade fixa de conteúdos Premium. Num determinado momento, a promoção ficava esgotada e invitava ao assinante a pagar pelo acesso adicional. Quando essa oferta era feita na manhã, durante a agitação das crianças indo para a escola e um monte de atividades que devíam ser ordenadas, os clientes a rejeitavam. Mas quando ela vinha na tarde, e a mente dos clientes já não ficava no meio do turbilhão de terminar as tarefas, simplesmente a conversão dessa promoção em vendas disparou.
Exatamente a mesma proposta, mas o momento da pergunta fez toda a diferência


São tempos conturbados e difíceis para os médios tradicionais.
As decisões do público quanto as suas opções de entretenimento parecem pressas pelo nosso sistema rápido.
A Economia comportamental nos revela automatismos dos que a indústria do entretenimento, como tantas outras, já tinha registro.
Também nos fornece algumas receitas para operar sobre eles.

Em “Beyond Nudges: Tools of a choice architecture” um grupo de académicos americanos e europeus apresentaram um resumo das ferramentas de “arquitetura de decisão” que ficam disponíveis na hora de desdobrar artefactos que fiquem integrados na apresentação das alternativas para as pessõas.




Behavioral economics and media: the survival of the fittest.

The survival of the fittest.
It dramatically exhibits the fragility of our present.
It does not assert the survival of the righteous, neither the survival of the taller and more handsome.
Nor even the survival of the thoughtful and astute.
Just the fittest.

Traditional media companies live their own El niño and La niña phenomena that bring already known events but in epic proportions. Cord cutting, online tv, problems with retaining youth, audience fragmentation, rapid obsolescence of technology, production and even regulation. Almost the 7 sorrows.

With no doubt at all TV, radio, newspapers and pay tv companies are trapped in some fitness problems.
Behavioral economics, by delving into the way in which people make their decisions, may bring new ways to examine those already known problems.

As Daniel Kahneman eloquently put it in Think fast and slow, when we make decisions, humans activate two systems: one quick, intuitive and automatic, the other slow, sceptic and rational. Heuristics in play in our decision system save time and make our life easier. If at the same time that someone gives us different options, he suggests which one is the most suitable for our needs, we will be strongly inclined to follow that advice.
The world turns into a much easier place when someone guides us, “it is so simple that I don’t even have to think!”.


It seems to be the seller’s heaven. And salespersons are determined to give us our heaven on earth.
Each time that someone makes it easier for us to choose between a product or a service, he feeds deeply wired automatic mechanisms in our mind. Knowing and managing the heuristics in place becomes a priority.

Some of those behavioral biases have an extraordinary weight in the entertainment consumption that is offered to us by the traditional media.
Let’s start by looking at subscription based tv. Pay-tv companies are used to add more and more content alternatives, up to a point in which subscribers are unable to process them.
In situations of choice overload, when our rational side is simply incapable of computing the expected benefit of each bundle, our brain asks the quick thinking  for help, and the heuristic takes control.

In a situation of an overload of options, the probability of polar behaviors is increased. Some consumers behave extremely and they either take the full option or the minimum basic one. But they are also more inclined to trust in the “wisdom of the crowds” and accept the “top 20 chart”.
The architecture of how to present content options is gaining importance. Alternatives offered by pay tv companies do not need to include the best deals, but they demand “decoys” strategically designed to feed “asymmetric dominance” of one option over another.


Another interesting example of a behavioral nudge was set in place recently by Mediaset in Spain by making a simulcast of the movie “Ocho apellidos vascos” in two different air tv stations: Telecinco and Cuatro. In a time when open television faces a systematic erosion on their ratings, the comic Spanish film marked 8,3 million viewers, 2,9 in Cuatro and 5,4 in Telecinco. It was the most successful tv show in the last 20 years.
It is quite difficult to gather enough strong evidence as to conclude firmly about the conduct of audiences. Even though, it may be reasonable to think that two channel simulcast added viewers by effectively dealing with a well-known behavioral bias; the burden of defaults. The simultaneous broadcast on both stations brought their own audiences. Default options fighting against audience fragementation.


Another interesting behavioral bias on entertainment product consumption is one known as sunk cost.
A preferred example of the behavioral economists when they try to get evidences of behaviors far from rationality, is what we do with the gym. In most cases it is much more reasonable for us to pay each time that we use the gym instead of entering a monthly plan. But, when we sign for a monthly plan we become trapped by an excessive optimism about our discipline and we count on a much more frequent use than what it really is. This phenomena is known as sunk cost bias, once the payment of the monthly installment is done, the money has gone… now I can just do what I really like and stay a bit longer on my couch. The link between consumption and payment loses its strength.
The publishing industry understands this well, and it bases some seemingly unreasonable commercial offers on it. The historic monthly magazine Wired offers subscription plans at 5 dollars for 6 issues, 20 dollars for 12 and 30 dollars for 24, that is US$ 0,8, US$ 1,7 and US$ 1,3 per issue respectively. Cover cost for one issue is 12 dollars. That means, they are willing to offer up to 93% of discount for a subscription plan! It is obviously not a good deal to sell a single magazine. A powerful mix of default options and sunk cost.
In Pay tv, relative success of “subscription-video-on-demand” programs compared to “pay-per-view” is another demonstration of taking advantage of this behavioral bias.


A media company was trying to promote consumption of their digital tier by giving a fixed quantity of Premium contents for free. On a given moment, the credit ran out and invited subscribers to pay for additional access. If this proposition was made during the morning amidst the confusion of kids going to school and the pile of activities needing to be sorted, clients dismissed them. But when it was made during the afternoon, while the clients mind was not captured anymore by the turmoil of finishing tasks, it simply increased conversion rates.
The very same offering, but in completely different times.


These are difficult times for traditional media.
Audience’s decisions regarding their options for entertainment seem to be trapped by their quick system.
Behavioral economics reveals automatisms that the entertainment industry, alongside many others, have been facing.
It also delivers some recipes to act upon them.


In “Beyond Nudges: Tools of a choice architecture” a group of US and European academics presented a survey of “choice architecture” tools that are available when time comes to deploy artifacts to be integrates in offers to people.