miércoles, 21 de marzo de 2018

Apuntes sobre Ciencias Comportamentales y Educación I

Introducción


The key to understanding how humans evolved and why we are so different from other animals is to recognize that we are a cultural species. Probably over a million years ago, members of our evolutionary lineage began learning from each other in such a way that culture became cumulative. That is, hunting practices, tool-making skills, tracking know-how, and edible-plant knowledge began to improve and aggregate— by learning from others— so that one generation could build on and hone the skills and know-how gleaned from the previous generation.
Joseph Heinrich
(The Secret of Our Success: How Culture is Driving Human Evolution)

Pasar nuestro conocimiento es clave para el éxito. La evolución humana se construye en nuestra habilidad de aprender y crear sobre los fracasos y éxitos de los que nos preceden.
Para ayudar a las nuevas generaciones en la adquisición del conocimiento acumulado, ponemos mucha energía en desarrollar mejores formas de entregar contenido. Padres y maestros diseñan programas, crean métodos de evaluación y toman ventaja de la tecnología que les permite mejorar el proceso de aprendizaje.

Sin embargo, la adquisición exitosa del conocimiento no depende únicamente de su oferta. Los estudiantes enfrentan muchas grandes decisiones que impactan sobre su performance académica: ¿Qué debo aprender? ¿Qué necesito aprender primero? ¿Cuánto esfuerzo debo poner para aprender esto?, ¿Cuánto necesito entender sobre esto? Estas y muchas otras decisiones menos dramáticas dan forma al proceso de aprendizaje y determinan su resultado.

En este documento, se pone el foco en los estudiantes como tomadores de decisiones. Las Ciencias Comportamentales estudian como tomamos decisiones los humanos combinando elementos de la psicología, las neurociencias y la economía. Maestros y profesores pueden encontrar en los aportes comportamentales, herramientas poderosas que ayudan a los estudiantes a aumentar la calidad de sus decisiones y al hacerlo mejorar la performance académica.

El documento comienza con una breve descripción de las características de la toma de decisiones bajo la perspectiva de las Ciencias Comportamentales. Luego explora el proceso decisorio de los adolescentes y jóvenes adultos en relación a sus estudios. Finalmente, usando el modelo MINDSPACE, se presentan algunas intervenciones comportamentales y se repasan sus resultados.


¿Cómo tomamos decisiones?

 

Las decisiones humanas


A diario tomamos centenas de decisiones. Fácilmente podemos recordar esas complicadas cuyos efectos cambian nuestra vida: mudarnos de ciudad, cambiar de trabajo, o asumir nuevos compromisos en una relación. Esas son decisiones importantes y sabemos que los son. Para mejorar su calidad, buscamos buenas evidencias, repasamos nuestras experiencias pasadas y buscamos ayuda en aquellos que confiamos. Como son decisiones importantes para nuestro bienestar futuro, estamos dispuestos a aplicar una razonable cantidad de recursos en ellas. Son decisiones caras.

Sin embargo, hay otras decisiones que tomamos casi inadvertidamente: decidimos cuando levantarnos en la mañana, que vestuario maximiza los dictados de moda sujetos a la proyección del clima, y cuál es la ingesta adecuada de calorías en nuestro primer alimento del día. Tomamos estas decisiones con menor rigor formal. Considerando que un guardarropa promedio puede contener más de 10 mil combinaciones de ropa, elegir una combinación que satisfaga todos los criterios, no parece una decisión poco compleja. Sin embargo, conseguimos decidirnos en tiempo para tomar el ómnibus que nos lleva al trabajo.

¿Qué clase de herramental tenemos que es tan flexible como para adecuarse a decisiones tan diferentes? ¿Cómo es que a veces entramos en procesos tan esforzados y detallados, mientras que en otros casos conseguimos decidir en cuestión de segundos independientemente de la complejidad del problema? Y aún más importante, ¿cómo elegimos que metodología aplicar a una decisión específica?

Este tipo de preguntas han sido parte de un conjunto de investigaciones que se conocen como ciencias comportamentales. Su propósito es comprender como la gente toma sus decisiones, y al hacerlo, consigue articular una alternativa al tradicional modelo del homo economicus.

Sin desconocer su utilidad en la construcción modelística ni su precisión en el plano predictivo, la “lógica racional” incluida en el modelo “homo economicus”, evidencia problemas al explicar algunos comportamientos observados.
Desde un punto de vista científico, ningún modelo necesita ser completo en términos de contener todas las posibilidades. Los modelos racionales admiten que las personas pueden cometer errores, pero el supuesto central es que esos errores son “insesgados”. Errores insesgados suponen que en media los desvíos son neutrales a su predicción central.
Sin embargo, la evidencia es clara en mostrar que el comportamiento humano no se desvía de la predicción racional de forma no sesgada. Es posible identificar patrones en esos errores que pueden ser modelados de forma de enriquecer las predicciones racionales, construyendo modelos más completos y realistas sobre como los humanos tomamos decisiones.



La teoría de los dos sistemas


Daniel Kahneman fue premiado con el Premio Nobel de Economía en el año 2002 “por haber integrado en la ciencia económica los aportes de la investigación en psicología, especialmente en lo que concierne a los juicios humanos y los procesos de decisiones en condiciones de incertidumbre”. Casi 25 años antes, Kahneman, junto a su colaborador de largos años Amos Tversky, publicó uno de los papers más citados de todos los tiempos: Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk. (Kahneman & Tversky, 1979) Dos psicólogos eligieron la revista Econométrica, una de los más prestigiosos journals de economía, para entregar a la comunidad económica un mensaje simple y algo obvio: las personas no actúan siempre en forma racional. Para ese entonces, habían ya publicado otro paper muy influyente: Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases. (Tversky & Kahneman, 1974) En él, describieron como los humanos usamos algunos automatismos, que llamaron heurísticas, para formar juicios en condiciones de incertidumbre. Esos automatismos son “muy económicos y usualmente efectivos”, pero vienen con un costo, pueden “producir errores sistemáticos y predecibles”. En ciertas condiciones, sesgan nuestras decisiones.

Algunos años después, Kahneman presentó sus ideas en su best seller Thinking, Fast and Slow. (Kahneman, 2011) Allí describió nuestro proceso decisorio como una obra de dos actores: uno es el Sistema 1, que es intuitivo, no requiere esfuerzo, y opera sin nuestro control, el otro es el Sistema 2, que demanda esfuerzo, es lógico y se vincula con lo que usualmente llamamos inteligencia. Estos dos sistemas interactúan en todas las decisiones que tomamos, y como Kahneman y Tversky probaron, pueden no concordar en cuanto a cuál es la mejor decisión. Aún más, nuestro Sistema 1 puede llevarnos a situaciones que nuestro Sistema 2 identificaría sin dudar como errores.
El Sistema 2 es compatible con la racionalidad económica, y actuamos en forma similar cuando lo seguimos. Pero a veces tomamos el camino que nos sugiere nuestro Sistema 1: actuamos “irracionalmente”.
Vale destacar que irracionalidad no implica aleatoriedad, seguimos patrones que son comandados por las heurísticas, y al hacerlo terminamos siendo predeciblemente irracionales, como en el título del libro de Dan Ariely (Ariely, 2008) que sugestivamente agrega como subtítulo: las fuerzas ocultas que dan forma a nuestras decisiones.

Como tomadores de decisiones nos involucramos en decisiones no estandarizadas bajo la luz de nuestro Sistema 2 racional.

Preferencias, creencias, y decisiones no estándar


Las ciencias comportamentales parten del estudio de los errores sistemáticos de las decisiones. DellaVigna agrupa estos errores en tres grandes categorías: (i) preferencias no estandarizadas, (ii) creencias no estandarizadas, y (iii) decisiones no estandarizadas. (DellaVigna, 2009).
Las preferencias no estandarizadas refieren a los problemas de auto-control que nos llevan a una inconsistencia inter-temporal en nuestras decisiones, a evaluar el riesgo en relación a referencias arbitrarias, y a situaciones en que nuestras preferencias sociales condicionan nuestras decisiones al punto de que nos empujan a decidir contra nuestro bienestar personal.

Los problemas de auto-control que producen inconsistencia inter-temporal, son evidentes en el campo de los ahorros previsionales: aunque tenemos claro que debemos ahorrar más, y sabemos cómo deben hacer nuestros amigos para hacerlo, es algo que nos resulta muy difícil de hacer.
En un experimento hecho en una oficina, se recabó evidencia sobre los efectos de la inconsistencia temporal en relación a la comida. Se pidió a un conjunto de personas que eligieran entre dos “snacks” para ser entregados una semana más tarde, una saludable fruta, o un no tan saludable chocolate. La amplia mayoría de las opciones apuntaron a la fruta: “mi ‘futuro-yo’ se va a beneficiar de una saludable naranja”, parece haber indicado el Sistema 2. A la semana siguiente, los investigadores retornaron e informaron a los participantes que lamentablemente habían perdido sus pedidos originales, pero que como tenían suficientes chocolates y frutas, podían elegir lo que quisieran. Es fácil imaginar que pasó: la amplia mayoría optó por el no tan saludable chocolate. El Sistema 1 ahora parece en control de la situación, y la opción parece fácil: vamos a consentirnos un poco. Debido a la falta de autocontrol, las preferencias se revirtieron. Una semana antes, la opción saludable era la obvia, pero hoy, es una historia totalmente diferente.

Las preferencias no estandarizadas también refieren a la dependencia de las referencias. En su Teoría de los Prospectos, Kahneman y Tversky proponen que nos “pesan más las pérdidas que las ganancias”. (Kahneman & Tversky, 1979) Para evitar el dolor de perder, estamos dispuestos a hacer más cosas que para ganar algo equivalente. Finalmente nuestras preferencias y decisiones están influidas por nuestras creencias y pensamientos sobre los otros. Reciprocidad, altruismo, justicia y aversión a la inequidad son conceptos que explican muchas de nuestras decisiones personales. Estamos dispuestos a sacrificarnos para reciprocar, o castigar a quien no haya asumido una conducta equitativa.

Las creencias no estandarizadas refieren a la evidencia que muestra que tenemos problemas en tomar la realidad por lo que ella es. Hacemos suposiciones que usamos para interpretar la realidad que nos rodea, y muchas veces ellas no son correctas. Usualmente tenemos exceso de confianza al evaluar nuestras habilidades, y tendemos a interpretar probabilidades de formas particulares. Muchas veces, caemos en lo que se conoce como la “falacia del jugador” y esperamos que patrones observados en muestras grandes también sean replicables en las pequeñas. Por ejemplo, tendemos a ver como más probable que al lanzar una moneda salga cara si las cinco veces anteriores salió número, aun cuando sabemos perfectamente que cada lanzamiento es independiente del resultado previo.


Finalmente, las personas tendemos a exhibir procesos decisorios no estandarizados. Muchas veces nuestra decisión no sigue un protocolo lógico. Como las ganancias y las pérdidas son procesadas de diferentes formas, la forma en que percibimos una situación nos hace cambiar nuestra decisión. Evaluamos situaciones basados en estereotipos (heurística de representatividad) y usando aquello que viene más fácilmente a nuestra memoria (heurística de disponibilidad) provocando errores debido a la evaluación incompleta de la información relevante. La forma en que incorporamos la información está fuertemente mediada por esos atajos mentales que nos ayudan a evaluar rápidamente situaciones, pero pueden inducirnos a errores “sistemáticos”.

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